20 de agosto de 2010

"El Gen del Rock Nacional, Volumen 2" -Willy Warrell

El martes 24 de agosto de 2010, trataremos de darle forma a la continuidad del Gen del Rock Nacional Vol. 1, que emitimos allá por abril y está compitiendo en Neuquén por el Premio Nacional Lanin de Oro.
Conocerás y reconocerás música de los años 70 que revolucionó al mundo de la música argentina.
Excelentes músicos, compositores y dueños de una pasión por la exactitud en sus letras y en sus acordes.
Escuchá a Almendra, Color Humano, Pescado Rabioso y Aquelarre como nadie te lo contó.
Bah, nadie nadie no... solo Willy Warrell...
Te lo vas a perder...?

19 de agosto de 2010

"Gracias totales a nuestra visita!!"

El Coronel (R) José Luis Picciuolo nos visitó en nombre del Instituto Nacional Sanmartiniano. Nos contó varios pasajes de la vida del General San Martin y dejó muchos presentes que obsequió a la Universidad Abierta Interamericana. El Decano recibe de sus manos libros de excelente encuadernación y retratos para colgar en las aulas.
Gracias por venir!!!

18 de agosto de 2010

"Retrato de San Martín: El inquisidor, por Guillermo Roux"

"¿Qué están haciendo con la patria que les dejé?"

"Mensajres recibidos"

Hola Amigos,
Que importante es un dia como hoy,  comprender y valorar el sentido de Unión Nacional  y Latinoamericana que nos dejo José de San Martín.
uno de nuestros pocos militares que aprendió, se formo y lucho en el verdadero campo de batalla!!!!!!!!
Quisiera aprovechar la oportunidad de preguntarle al Cnel José L. Picciuolo del Inst. Nacional Sanmartiniano ( un lujo y un honor).
Que hecho o hechos influenciaron, para que sea considerado El Padre de La Patria,
si gran parte de su viva la vivió fuera del territorio nacional.
Nació  en el Virreinato del Rió de la Plata
Vivió parte de su niñez y adolescencia en  Europa
Culmino su vida y murió  en el exilio en Francia
Muchas gracias por dame la posibilidad de participar del programa, un saludo al Cnel Picciuolo y a los miembros del equipo
Ale Canto
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Hola compañeros de los martes!
Acá estoy escuchándolos muy atentamente, super interesante la información que nos brinda el Cnel Picciuolo. Ojalá en estas épocas tuviéramos más personajes como San Martín para guiar a nuestro país!
Hasta el próximo encuentro!
Noemí de Lanús
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Hola Sil !!! los estoy escuchando.
Me encantó la cortina !!!! mandamelá por fa !!!
Qué tengan una noche espectacular, San Martin , junto con Belgrano son mis próceres preferidos !!!
Besotes !!
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hola, buenas noches a todos, el invitado de hoy incrible, como le hace falta al pais  hoy en dia, gente como el Gral. San Martin , q bien bien estariamos. Un beso a todos los felicito. Chantal
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"Mensajes recibidos-especiales"

Silvia
Maria Luisa es una abuela del Club y te dejó un pequeño comentario
Me dijo que a veces le pide a los nietos que la conecten cuando Uds. tienen la audición
No sabía que era Fan de Scarlett; me lo comentó porque queria enviar esta nota y no sabia como hacerlo
Es posible que uno de sus nietos la ayudara
un abrazo . . .
Daniel H Spagnolo
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Hola amigos de Mañana puede ser tarde:

Me queria comunicar antes pero la falta de tiempo y los problemas de falta de coneccion que tengo gracias a speedy (lo pueden nombrar???) hizo que esta carta se dilate en el tiempo.
El miercoles 4 de agosto tuve oportunidad de visitar Notorious, fue un premio que gane en el programa de uds. x una carta escrita para el dia del amigo, no solo fue un premio x la carta sino tambien un premio para el alma y el espiritu, es un lugar donde se presentan distintos musicos y variados generos musicales, ese dia en particular se presentaba un guitarrista OSVALDO BURUCUA, acompañado por un bajista y un percusionista, interpretaban temas de folklore moderno, no soy una entendida en cuestiones musicales, ni siquiera puedo afirmar que tenga oido para la musica, pero estos eran excelentes, ademas invitaron a un pianista santiagueño y una cantante con una voz armoniosisima. Sali junto a mi esposo totalmente satisfechos del momento pasado, es para recomendar, el grupo que vimos y el lugar muy agradable.
Les dejo un beso a cada uno y un enorme agradecimiento por el regalito de esa salida.

Les comento que Notorious esta en Av. Callao 966, entre Paraguay y M. T. de Alvear.
Mónica Gendre.
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12 de agosto de 2010

"Son boleta (Guillemo Saccomano-P.12)"

No creo que muchos escritores se le animen a una clase de escuela media del conurbano. Pero que los hay, los hay.
Es que no es sencillo encarar las aulas de la marginalidad, esos pibes que vienen de pobreza, violencia, droga, alcohol.
A algunos les cuesta expresarse con algo más que un ininteligible fraseo primal.
Estos son los pibes a quienes los docentes deben transmitirle el amor a la lectura.
Pero, ¿cómo transmitir ese amor cuando no se lo siente?
Más de una vez en los colegios planteo que los docentes no leen.
“Los adolescentes, querrá decir”, me quiso enmendar una maestra. “No, le dije. Entendió bien: dije los docentes.”
La mujer, como varias de sus colegas, me miró con odio. “A ver, cuéntenme qué leyeron anoche”, les pregunto.
Silencio.
Por supuesto, hay causas, razones, determinaciones sociales que hacen que las maestras y maestros puedan preferir a la noche Tinelli, baile de caño, pizza y birra; y, excepcionalmente, los progres, el discurso facilongo de 6, 7, 8. No los culpo.
Estoy convencido de que los docentes deben ganar más que un diputado, pero también de que ellos eligieron la trinchera en la que se encuentran.
Y es una trinchera donde bajar la guardia es riesgoso. Las víctimas están ahí, en sus pupitres, frente al pizarrón, expectantes.
Y por la expresión tienen todo el aspecto de estar en otra, en otra realidad que no es la del aula. Una más cruda.
El año pasado, junto con un grupo numeroso de escritores, participé en la movida del Plan de lectura del Ministerio de Educación, iniciativa formidable: se imprimía un relato de cada escritor y luego se lo distribuía, en formato fascículo, en las aulas de los colegios.
Más tarde, una vez que los alumnos habían leído el relato en la clase de literatura, el escritor iba al aula y conversaba el texto y sus aspectos con sus lectores. La actividad, en los colegios de clase media, se cumplía. Pero en más de una oportunidad, en colegios más golpeados –que son los más–, el resultado no era el esperado. La frustración no dependió del ministerio, ni de los autores. Fue responsabilidad de los mismos docentes.
Me acuerdo de un colegio del conurbano.
Al llegar al cole, nadie sabía dónde estaba el paquete con los fascículos. Nadie los había visto.
Hasta que una funcionaria del colegio pareció reaccionar de un ataque de amnesia y recordó dónde estaban guardados.
Los fascículos del Plan de Lectura habían sido archivados en un depósito.
Ni se los habían pasado a la profesora de Lengua. Tampoco la profesora de Literatura se había interesado por la cuestión.
Además, ese día la profesora de Literatura no había llegado aún. Por lo tanto, la actividad la iba a coordinar otra profesora, la de Inglés.
No era un día tranquilo en el colegio. Habían faltado celadores. Y profesores. Las pibas y los pibes, casi el colegio entero, hacían quilombo en el patio. Tarde, pero al fin, apareció la profesora de Lengua. Y fuimos al aula.
Como habían faltado profesores, la directora tuvo la idea de juntar dos divisiones.
Preferible meterlos en esta actividad, aunque no tuviera nada que ver, a que estuvieran alborotando en el patio.
Me pregunté cómo manejar la situación. Sesenta alumnos me superaban.
Además no se trataba sólo de que no hubieran cumplido con la actividad: leer un cuento.
La profesora tampoco tenía demasiada idea de qué se trataba el plan.
Se me ocurrió que si no habían leído antes el relato, bien podríamos leerlo entre todos en clase.
Pero esas pibas y pibes apenas sabían deletrear una palabra.
Con paciencia, les propuse que cada uno leyera una frase y le pasara luego el fascículo a un compañero, una compañera.
De ese modo, pensé, el relato se hilvanaba, se construía una lectura colectiva. Y terminaríamos de leer el cuento.
Quien leía una frase, con dificultad, balbuceando, pasaba el fascículo con alivio. Se tardaba en completar el sentido del relato, pero era algo.
Desde el fondo, unos pibes bardeaban. Dados vuelta, bardeaban. El bardo iba en aumento. Pronto fue imposible la lectura.
Le pedí a la profesora que dejara retirar del aula a los chabones (sí, les dije chabones) si no les interesaba la actividad.
La profesora titubeó. Por fin, desconcertada, asintió.
Los pibes se pararon. Ahí volví a hablarles: “Sé que tienen motivos para embolarse. Como sé que alguno de ustedes chuparon o se falopearon antes de venir al colegio. Sé también que algunos de ustedes hoy vieron al viejo fajar a la vieja. Y también que tal vez los que cobraron fueron ustedes.
Sé que no la tienen fácil. Sin laburo, sin un mango. Encima, el colegio. De verdad, es mucho pedirles a ustedes, dados vuelta, que se queden tranquis en el aula. No me careteen. Pueden salir”.
Los pibes empezaron a caminar hacia la puerta del aula. “Pero antes –les dije–, sepan que si cruzan esa puerta son boleta.”
Los pibes se frenaron. Atónitos, me miraban. Ahora no volaba una mosca. “Porque si estoy acá es por ustedes.
Si no saben leer, ustedes no saben sus derechos.
"Y si no saben sus derechos, cuando la Bonaerense los agarre con un fasito, los pueden fusilar. Vayan nomás. Los ratis los esperan.”
Callados, de pronto tímidos, de pronto chicos, volvieron a sus asientos.
Continué la clase como pude. Cero heroísmo. Taquicardia sentí. Me había sacado, me reproché. Traté de disimular que me temblaba el pulso.
Mi sonrisa ante el aula era de plástico. No me gustaba esta situación. Pero la remé. ¿Acaso tenía otra alternativa?
Sé que esta historia no me deja bien parado.
Y que se me acusará de autoritario, patotero y políticamente incorrecto. Pero fue lo que pude hacer. Y no me avergüenza contarlo.
Hace tiempo que la realidad educativa se fue al carajo.
Y que no son pocos los esfuerzos ministeriales como tampoco los docentes que, en esta realidad, se debaten peleando por mejorar el nivel de la educación. Pero no alcanza. Como tampoco alcanza que los escritores pongan el cuerpo en las aulas, lo que, a esta altura, me parece, es más que un deber una misión.
Los debates en el Malba o en las librerías de Palermo pueden esperar.
Los pibes y pibas de los colegios estatales, no.
Y, que conste, estas reflexiones no deben inquietar sólo a los docentes.
También a los escritores.
Porque mañana terminarán escribiendo para clientes y no para lectores. Si es que ya no lo están –perdón, estamos– haciendo.

11 de agosto de 2010

"Ladronzuelo" - Un regalo del Dr. Laneri


Dicen, que eran muy pocos,
Los que murieron.
Unos pocos bandidos,
Todos pequeños.
¿Que mejor suerte
Habrían tenido?
Ahora muertos y no
Presos o drogadictos.
Dicen que eran muy pocos,
Todos pequeños,
Muy mal alimentados,
Caras de sueño
Como si el pegamento
Fuera su dueño.

¡Mejor que mueran!
¿De que vale tenerlo?,
Si no tendrán futuro,
Por estos tiempos.
Cuando nacieron,
Ya estaban muertos.
Pasto de ladronzuelos
Serían al tiempo.
Todos morochitos,
Sin ojos claros,
Ni blondo pelo.

Sin padres preocupados
Por el sustento.
Sin nadie que los cuide
Como a mis hijos,
Y tal vez, ni pensarlo,
Mañana el riesgo,
Y perder a uno de ellos
Por estos reos.

No deberían,
Bajar del cielo.
Porque seguro
Que su destino
Será el infierno.

Y yo, no tengo culpa,
Pago tributos, voto
Y comulgo
Y doy limosna al santo
Para los pobres.
¡No! ¡ No para estos!,
Para los otros,
Los que la Iglesia
Cuida en su seno
Y yo, protejo.

Dicen, que eran muy pocos
Los que murieron.
No más de cien,
Sólo unos pocos,
¡Hay tantos de ellos!.
Todos de frío, todos de hambre,
Harapos de sueños, sin nombres,
Sin amor, sin caricias,
Ni un juguete entre ellos.
Como adultos niños,
Como niños viejos.
¡Todos hemos muerto,
Un poco con ellos.!
¡Todos hemos muerto
Y yo, con ellos!

 
                  Dr. Daniel P Laneri